El presidente de Rusia, Vladímir Putin, propuso este lunes convertir en permanente el régimen de exención de visados entre Rusia y China, en una medida que busca profundizar los vínculos turísticos, económicos y sociales entre ambos países.
La propuesta fue planteada durante una reunión bilateral entre Putin y el presidente chino, Xi Jinping, celebrada en Biskek, Kirguistán, en el marco de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS).
Putin señaló que Rusia está dispuesta a trabajar con Beijing para establecer de manera permanente el régimen sin visado, siempre que la parte china considere que la medida es posible y conveniente.
El mandatario ruso destacó además los resultados obtenidos desde la implementación de la exención temporal. Según sus declaraciones, el flujo turístico entre Rusia y China aumentó 43 % durante el primer semestre de 2026, crecimiento que atribuyó al régimen de libre tránsito.
La medida también ha favorecido los contactos empresariales y los intercambios entre ciudadanos de ambos países, según Putin, quien señaló que la eliminación de los requisitos de visado facilita tanto los viajes turísticos como las relaciones comerciales y humanitarias.
El régimen de exención comenzó a desarrollarse de manera recíproca entre 2025 y 2026. China empezó en septiembre de 2025 a permitir la entrada sin visado de ciudadanos rusos por períodos de hasta 30 días, mientras que Rusia estableció posteriormente una medida equivalente para ciudadanos chinos.
Ambos gobiernos acordaron posteriormente extender el régimen vigente hasta el 31 de diciembre de 2027, por lo que la iniciativa planteada por Putin busca dar un carácter permanente a una política que actualmente tiene una duración limitada.
El crecimiento de los viajes entre ambos países refleja el impacto de esta política. El embajador chino en Moscú, Zhang Hanhui, informó previamente que durante el primer trimestre de 2026 el número de turistas chinos que viajaron a Rusia aumentó cerca de 50 % interanual. Asimismo, China registró a Rusia como uno de los principales países de origen de sus visitantes extranjeros durante el primer semestre.
La propuesta se produce en un contexto de fortalecimiento de la relación estratégica entre Moscú y Beijing. Putin y Xi han reiterado durante los últimos años su intención de ampliar la cooperación bilateral en áreas como comercio, energía, transporte, turismo y contactos entre sus poblaciones.
La reunión en Biskek también forma parte de una agenda diplomática más amplia, en la que ambos gobiernos buscan profundizar su coordinación frente a un escenario internacional marcado por crecientes tensiones geopolíticas.
De concretarse un acuerdo permanente, los ciudadanos rusos y chinos contarían con un mecanismo estable para viajar entre ambos países sin necesidad de tramitar previamente un visado, lo que podría impulsar aún más el turismo y facilitar los intercambios comerciales y culturales.
Por ahora, la propuesta de Putin representa una disposición de Moscú a negociar con Beijing. Su conversión en un acuerdo permanente dependerá de las decisiones que adopten ambos gobiernos.




