Alemania se aproxima a la temporada de invierno con sus reservas de gas natural en niveles históricamente bajos, una situación que podría generar nuevas presiones sobre los precios de la energía y afectar la actividad económica del país.
Los depósitos de gas alemanes se encuentran actualmente alrededor del 51 % de su capacidad, el nivel más bajo registrado desde que comenzaron las mediciones en 2009. Esta situación genera preocupación ante la posibilidad de que un invierno con temperaturas especialmente bajas incremente la demanda energética.
Las autoridades tenían como referencia alcanzar aproximadamente el 70 % de almacenamiento para comienzos de noviembre. Sin embargo, algunos analistas consideran que ese objetivo podría resultar difícil de cumplir y estiman que las reservas podrían situarse por debajo del 60 % al inicio de la temporada invernal.
Una disminución significativa de las temperaturas podría obligar a Alemania a incrementar sus compras en el mercado internacional para garantizar el suministro y cubrir el aumento de la demanda. Esta eventual mayor dependencia de las adquisiciones podría ejercer presión adicional sobre los precios europeos del gas.
En paralelo, el precio de referencia del gas en Europa ha registrado un incremento cercano al 20 % durante el último mes y se aproxima a los 70 euros por megavatio hora, equivalentes a más de 80 dólares, su nivel más elevado desde finales de 2022.
Los analistas advierten que, si persisten las tensiones en el mercado y las condiciones climáticas incrementan el consumo, los precios podrían continuar al alza y alcanzar una banda de entre 80 y 100 euros por megavatio hora.




