Millones de barriles de la nueva producción se procesarán en Estados Unidos con equipos e infraestructura local
El acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela anunciado el 31 de agosto de 2026 tendrá efectos concretos dentro del territorio estadounidense. Según la ficha informativa de la Casa Blanca, millones de barriles de la nueva producción venezolana serán procesados en refinerías de Estados Unidos y extraídos con equipos e infraestructura norteamericana, lo que respalda miles de millones de dólares en inversión y miles de empleos en el país.
El entendimiento, firmado por el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Guerra Pete Hegseth, asegura a Washington el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas, muy por encima de los cerca de 46.000 millones con que cuenta en su propio territorio, y todo sin costo para el contribuyente.
North American Blue Energy Partners (NABEP), segunda productora privada venezolana, recibió concesiones por 100 años sobre 17 campos petroleros y cedió al Departamento de Guerra el 35% de su matriz corporativa, con un valor potencial de cientos de miles de millones de dólares en dividendos para Estados Unidos.
El Departamento de Estado, además, comprará a costo de producción el 20% del crudo extraído y mantiene la primera opción sobre el resto, garantizando suministro estable para la Reserva Estratégica de Petróleo y para usos militares.En Venezuela, la compañía invertirá hasta 100.000 millones de dólares en infraestructura y pagará unos 200.000 millones en regalías e impuestos en 25 años, en el marco de la nueva ley de hidrocarburos adoptada con respaldo estadounidense.




